Habrá que esperar el parte medico del próximo fin de semana. Lo del viernes fue el inicio de aquel túnel luminoso que conduce a la muerte pero con el aliciente de saber que muchos volvieron del comienzo para luego contar la historia de la luz blanca y del coqueteo con el falso pasaje a otra vida.
Lo del viernes fue coma, un estado grave que cayó en suerte por las carencias o patologías de terceros que de forma involuntaria optaron por no complicar mucho más nuestro presente.
Todos los de abajo, Quilmes, All Boys, Olimpo, Huracán y Gimnasia sabemos que habrá que dar pelea hasta el último día. Luchar contra la enfermedad del descenso, enfermedad provocada por el descuido de lo propio, la falta de un norte claro y la derrota constante.
No mucho más por decir, hablar de fútbol es un esfuerzo descomunal porque se vuelve necesario buscar explicaciones donde no las hay. Gimnasia mereció ganar, incluso por dos goles de diferencia.
De Argentinos habrá que traerse tres puntos aunque perder sería lo lógico. Estamos mal pero se puede. Todavía, por suerte, hay antídotos para esta enfermedad de pronóstico
ADELANTADO TRIPERO
