Hace tiempo que vengo criticando duramente (en este fantástico espacio del hincha de 1mtrA) las presentaciones y decisiones del director técnico de Independiente, Antonio Ricardo Mohamed. Obviamente no tengo nada personal, ni lo conozco, jamás lo vi cara a cara, es más, reconozco que debe ser un buen tipo, simpático, divertido, carismático y con códigos.Pero al Turco no lo quiero como amigo ni para comer un asadito el sábado a la noche. Lo único que pretendo es que muestre un proyecto serio, que se vea planificación y organización en sus movimientos y, sobre todo, que el Rojo juegue bien. Repito, que el Rojo juegue bien, como lo hizo a lo largo de su jugosa historia.
Sinceramente no aprecio que Independiente lo haga, de hecho sus últimas presentaciones fueron horribles. A pesar del resultado favorable frente a Gimnasia, el nivel de juego fue realmente pobre.
Charlando con amigos, veo que la parcialidad roja está cada vez más “resultadista” y se sobrevalora una Copa Sudamericana (la más floja que existió) y triunfos circunstanciales, por sobre las formas, los conceptos y el rumbo futbolístico.
Un día tres defensores, otro día cuatro. Un día cinco volantes, otro día cuatro. Que con enganche, que sin enganche. Que titulares en la Copa, que titulares en el torneo local.
Mucho desconcierto e incertidumbre para una institución que supo estar en los primeros órdenes a nivel mundial y hoy… peleamos el descenso.
Párrafo aparte querido Turco, ¿era necesario gritar tanto un gol casual (de Pellerano) que luego vos mismo reconociste que fue inmerecido?... Algo anda mal.
Por lo menos así lo siento yo.
ADELANTADO ROJO
