1er clásico, 2da fecha, 3 puntos, dos lineas de 4, doble 5, solo 6 situaciones de gol, el 7 fue figura, al 8 lo echaron, el 9 sigue sin aparecer y lo sacaron un ratito, el 10 está para volver, quiénes serán los 11 después de todo esto…
A ver, analicemos un poco más al detalle, el sábado se ganó un partido importante, uno de esos partidos que no vale tres puntos, vale como veinte. Porque si Boca no ganaba, no solo se empezaba a alejar muy rápidamente de los primeros puestos sino que la incertidumbre, la presión y la falta de confianza iban a potenciarse en Casa Amarilla durante toda la semana.
Fue un partido chato, donde los arrestos individuales de Mouche (que parecía Caniggia), la gran noche de García, más la explosión y la garra de Rivero (este tipo nunca puede ir al banco de suplentes) fueron la única explicación de la victoria Xeneize. El equipo no jugó bien, no estuvo tan ordenado ni concentrado y por sobre todo no tuvo un conductor, no tuvo un organizador, no tuvo a alguien que aclarara el panorama, que pusiera un freno, que acelerara, que la pida… este equipo no tuvo a Riquelme y se notó mucho. Por eso creo que Falcioni, luego de estos dos partidos tan distintos, tiene la gran oportunidad de sacar conclusiones y tomar decisiones importantes.
Julio deberá decidir el equipo, decidir el esquema, decidir los nombres, en definitiva, y haciendo o no uso de su personalidad, deberá elegir si quiere tomar el camino que lo lleve a quedar en la historia del club o si opta por quedarse en el molde y así emprender el camino de la mediocridad y el conformismo por el que tantos técnicos han pasado. Confiemos en que el Emperador va a tomar la dirección correcta.
Por lo menos así lo siento yo.
ADELANTADO XENEIZE

